jueves, 20 de mayo de 2010

Sobre el carácter de clase de la URSS, y de los países donde se expropió a la burguesía en la Segunda Post-Guerra mundial. y la nueva etapa mundial post 1989-91 *

Estimado Marcelo:

La lectura de los materiales que nos acercaste va a llevar bastante tiempo y su colectivización un poco más. Por el momento te acerco algunos comentarios provisionales empezando por el trabajo polémico sobre los Estados Obreros de agosto de 1998.

Tu mención de que ‘afortunadamente’ la LOI ya no reivindica la refundación de la Cuarta refleja una excesiva solvencia, puesto que tu conclusión sobre este punto es de reciente data, ligada al hecho que, en retrospectiva, y como producto de tu evolución intelectual hoy sitúas el colapso definitivo del movimiento trostkista (o pseudotrotskista) en la posición errónea que colectivamente adoptó frente a los acontecimientos de 1989-91 en Europa del Este y la URSS.

Me permito recordarte que este planteo (la inviabilidad de reconstrucción-refundación de la Cuarta) te lo efectuamos varios compañeros en sendos debates que realizamos hace poco más de dos años reivindicando la lucha por la formación de una nueva internacional revolucionaria y espero hayan contribuido a la maduración de tus conclusiones.

También me permito recordarte que no todo el movimiento trotskista tuvo una posición capituladora frente al canto del cisne del estalinismo, lo que, por supuesto, no cambia en nada el balance general. La corriente de pensamiento a la que suscribo junto a muchos otros compañeros se formó en lucha contra la idea dominante de la ‘Hora del trotskismo’ derivada del objetivismo espontaneista del Mas y la LIT que veía en los acontecimientos del Este Europeo y luego en la URSS el surgimiento de una ‘Revolución Política’ sin partido revolucionario y sin conciencia y organización clasista. Desde un punto de vista trotskista ortodoxo planteamos la defensa de los Estados Obreros burocratizados en indisoluble ligazón con la necesidad de la Revolución política como arma para enfrentar la puntada final de la contrarrevolución estalinista. Así lo hicimos como tendencia al interior del MAS cuando (entre otras muchas cosas, como la categoría de ‘situación revolucionaria crónica’, la teoría de la ‘revolución en el régimen’, el frente contrarrevolucionario mundial, la desviación electoralista, la alianza con el estalinismo, la concepción de partido etc.) criticamos la posición democratista y antidefensista con que se abordó la Reunificación capitalista de Alemania (posición común de todo el arco del trotskismo argentino, desde el PO al PTS) Así lo hicimos cuando fuimos expulsados criticando la alianza con el estalinismo criollo mientras los obreros eran masacrados en Rumania. Cuando nos mofamos de la ‘Revolución rápidamente cancelada’ del PTS y las teorías altamiristas del surgimiento del partido por ‘generación espontánea’. Cuando aniquilamos teóricamente los despropósitos morenistas acerca de Revolución política en dos fases (Democrática y luego socialista) con raíces tan profundas como las ‘Tesis de Leeds’ (1958) que citas en tu balance de la Cuarta. Cuando editamos el primer volante del Partido Bolchevique por la Cuarta Internacional, escrito al calor del Golpe en la URSS llamando a la clase obrera rusa y al proletariado internacional a la lucha contra todas las fracciones de la burocracia, posición luego tildada de ‘abstracta’ por la mayoría de la dirección de este partido y virada al ‘frente militar ‘ con los estalinistas conservadores (sic) en contra del golpe blanco de Yeltsin.

No creo haber estado solo en esa empresa. Estoy seguro que en varios eslabones del movimiento trotskista fermentó la idea, aunque esta, dada la desviación imperante no adquirió desarrollo importante. A nivel de organizaciones, hasta donde llega mi conocimiento, la única excepción fue la Liga Espartaquista que caracterizó correctamente a todas las fracciones en pugna como restauracionistas y llamó al levantamiento contra Eltsin y el imperialismo, posición a la que arribó sin sacar las pertinentes conclusiones teóricas retrospectivas, como lo probaron los sendos debates que mantuvimos con su dirección respecto de Polonia y Afghenistán, debates que también probaron que el Partido Bolchevique estaba preñado de una estalinofilia endulzada. En mi corta estadía por este partido (del que me separaría junto a otros compañeros al cabo de nueve meses) maduró la idea de que era posible romper desde posiciones trotskistas tanto con el cretinismo democrático antidefensita como con el cretinismo stalinofílico. En ello coincidimos, luego de varios debates, con el compañero R. Astarita que venía de escribir uno de los más sobrios y elocuentes documentos de crítica al morenismo (Crítica al morenismo desde el troskismo-1991) para pasar luego de aproximadamente un año a editar la revista ‘Debate Marxista’ que daría lugar a la formación del agrupamiento político conocido como Liga Marxista, luego fusionada hacia 1996 con la LSR de Brunello originando la Liga Socialista Unificada, de efímera existencia. Luego de la ruptura, la fracción agrupada en torno a Astarita y el que suscribe formaría la Liga Comunista de la que me desligué al cabo de un corto tiempo.

A lo largo de todo este tiempo, y desde entonces hasta hoy, denunciamos que el autotitulado trostkismo capituló frente a la restauración capitalista y fuimos atacados con saña por ello.

Luego de este interludio y retomando el eje de la discusión, es muy afortunado que hoy coincidamos sobre este punto, pero, sobre la base firme de la caracterización como ‘contrarrevolucionarios’ de los sucesos de 1989-91 y la defensa ‘hasta la última trinchera’ (artículo seminal de Trotski de 1933) de la expropiación de la burguesía aún resta en pié la necesidad de volver a analizar la naturaleza social de la URSS estalinizada y de los Estados Obreros que surgieron con posterioridad, para corroborar si en el legado trotskista no existieron errores o insuficiencias que dieron pábulo al despliegue de la desviación ulterior del movimiento.

Pero antes de ello, tu te declaras, en intrincada verba, contrario a N.Moreno que sostenía que los nuevos estados obreros surgidos en la posguerra (nacidos de genuinas revoluciones) eran grandes triunfos de las masas solo por la expropiación de la burguesía y el imperialismo, sin ver lo negativo del fortalecimiento político ideológico del estalinismo.

No obstante, acto seguido, planteas que fueron grandes triunfos de las masas distorsionados por su dirección política. Sin embargo, más adelante citas a Trotski en polémica con Radek: ‘Se ha abstraído tan considerablemente de las instituciones políticas que ha olvidado lo fundamental de toda revolución: quien dirige y quien toma el poder’.

A la luz de esta última enseñanza, yo preferiría decir, que, en el caso de estas revoluciones en que la clase obrera se hallaba diezmada y postrada políticamente (Solo recordemos la traición del estalinismo en China y la masacre de Shangai y Cantón o la menos conocida entrega del ‘Octubre Cubano’ en la década del treinta.) diluida en ‘las masas’ y mucho menos organizada en soviets u otros órganos de clase, nos hallamos en presencia de grandes triunfos de las direcciones políticas condicionados por la presión de las masas y las circunstancias políticas generales, que acarrearon como subproducto una mejora substancial en las condiciones de vida de los explotados. Son revoluciones de naturaleza pequeñoburguesa que debieron avanzar más allá de lo deseado en el camino de ruptura con la burguesía por la fuerza de las circunstancias, la lucha contra el imperialismo, la sed de tierra y sustento de los explotados y oprimidos, la necesidad de apoyarse en una base de maniobra política por parte de la dirección. Para nada ‘Estados obreros’ con la sola excepción de otorgar esa nomenclatura, por capricho u ortodoxia a esas formaciones económico sociales no capitalistas, post capitalistas o más precisamente de ‘transición bloqueada en la estatización de los medios de producción’.

Distinto es el caso de la URSS que surgió como un estado obrero auténtico que luego degeneró y sobre el cual Trotski estructuró sus análisis y categorías en base al estudio de un fenómeno específico difícilmente generalizable. Estado que Trotski consideraba en vías de degeneración y no completamente degenerado, asociándolo no solo a la propiedad estatizada, sino a la conciencia socialista anidada en las masas, a la supervivencia de una fracción de la vanguardia, a la ineluctabilidad de la revolución mundial, fuerza material que, condicionaba, hasta cierto punto, las acciones de la burocracia, como se encargó de precisarlo en la Revolución Traicionada.

Antes de adentrarme en esa cuestión, quisiera referirme al impresionante absurdo que tu citas sin criticar en cuanto a la definición de la LOI respecto de los estado obreros en su etapa terminal. Me refiero a la ‘categoría’ de ‘Ex Estados obreros burocratizados en descomposición’ (sic) Estas inefables categorías traen a cuento al famoso ‘helado caliente’ o el frío –calor (templado) de los chicos pequeños. Como sabemos, desde la más elemental lógica formal , el ‘ex’ significa lo que ya no es . Un ex soltero, es alguien que se ha desposado, ergo, un ex estado obrero, es algo que ha dejado de ser un estado obrero. Por consiguiente, un ex estado obrero burocratizado y para colmo de males ‘en descomposición’ , es algo que, dada la tradicional dicotomía propia al movimiento troskista ‘lo que no es capitalista es obrero’ y verbigracia ‘ lo que no es obrero es capitalista’ es un estado capitalista cadavérico. Sobre la base de este razonamiento huero, de este monumental despropósito, la LOI ha escrito un libro entero sin aquilatar más mérito que el de exponer a sus autores como tontos. Lo que resulta extraño es que nunca haya sido criticado desde sus filas o desde el mundo exterior. En una ocasión, un militante joven, confrontado sobre el punto, comentó haber esbozado una ironía. Durante años me lo imaginé en sesiones de autoflagelación.

Pero vayamos a tus argumentos. Tu distingues un estado obrero de la dictadura del proletariado. Pero entras en terreno especulativo cuando endilgas a Trotski el haber revisado sin decirlo una identidad que propone ‘hasta mediados de los treinta’, por el solo hecho de que ‘no esta presente’ en textos posteriores a ‘Estado Obrero Termidor y bonapartismo’ de 1935. Por ejemplo, en ‘La Revolución traicionada’ que podríamos considerar sin temor a equivocarnos, la exposición más sistemática sobre este punto, no figuraría.

¿Pero es eso cierto?

En el apartado ¿Es una clase dirigente la burocracia? Puede leerse:

‘.....el proletariado no ha dicho su última palabra. La burocracia no ha creado una base social de su dominación bajo la forma de condiciones particulares de propiedad. Esta obligada a defender la propiedad del estado fuente de su poder y de sus rentas. POR ESTE ASPECTO DE SU ACTIVIDAD , CONTINÚA SIENDO EL INSTRUMENTO DE LA DICTADURA DEL PROLETARIADO.’

(Mayúsculas y negritas mías)

¿Pero como? ¿No era que lo que había era ‘Estado Obrero’ sin dictadura del proletariado?

El problema de fondo radica en el hecho de que Trotski, con independencia de la extraordinaria disección teórica de la URSS estalinizada y la prognosis sobre su evolución, que se ha verificado hasta el asombro, comete, en mi modesta opinión, un forzamiento de la teoría, una analogía abusiva que a dio lugar a numerosas confusiones y polémicas bizantinas.

Así lo explique en una intervención oral en debate con Andrés Romero en 1997 (De la cual aún se conserva la desgrabación que te transcribo sin correcciones):

‘Trotsky había planteado de este modo la cuestión: hizo una analogía abusiva entre el estado obrero, específicamente este estado obrero degenerado, y el estado capitalista. El decía lo siguiente: en el estado capitalista la clase burguesa domina a través de la vía superestructural., a través de su estado, es decir, el conjunto de las instituciones, lo jurídico, lo político, lo institucional y fundamentalmente el aparato represivo y al mismo tiempo a través de un mecanismo económico que, hasta cierto punto, es independiente de la voluntad de los hombres y automático, funciona y se reproduce con ese carácter y es sustento último y primario del poder de la burguesía. En consecuencia, el decía, en determinadas circunstancias la burguesía puede abdicar del poder político a favor de una camarilla, ya sea fascista, ya sea bonapartista o de otra naturaleza; Eso no le quita un ápice al hecho que sigue siendo la clase dictatorial, la clase que sigue ejerciendo la dictadura. Ahora viene el problema. El dice: en el estado obrero ocurre lo mismo, la clase obrera también puede dominar por estos mecanismos; puede estar su dictadura, la dictadura proletaria, en la superestructura, y también a través de un mecanismo económico que está dado por los tres pilares básicos sobre los que se instaura la economía: La nacionalización de los medios de producción, el monopolio del comercio exterior y la planificación centralizada. De este modo incurre en un error muy grande ¿Por qué razón? Por que la clase obrera se diferencia del resto de las clases esencialmente propietarias, de la clases compradoras de fuerza de trabajo, porque, precisamente, por su naturaleza, es una clase que tiende a la supresión de los antagonismos sociales y , en consecuencia, tiende a revolucionar permanentemente las relaciones de propiedad y las formas de producción. No se afierra jamás de manera conservadora a una forma de propiedad, sino que, a todas las toma y las pone como punto, como momento del tránsito al socialismo, de la tendencia hacia la negación de toda forma de propiedad y de toda forma antagónica de producción

Es muy importante tomar distancia de esta cuestión., por que si no, no se pueden sacar conclusiones, cuando se trata de trasladar ciertos esquemas al plano de las dictaduras burocráticas. Uno puede tratar de encontrar un mecanismo de naturaleza económica que sea la base del dominio burocrático, y esto, por lo menos en mi opinión, ni necesariamente debe ser así. Yo creo que en general se da una inversión en el caso de la burocracia, que tiene ciertos puntos de analogía y, por supuesto, enormes puntos de diferencia con lo que es la dictadura proletaria; es esta presencia de determinadas relaciones de producción que en cierto sentido ya han transcrecido los límites, las barreras del capitalismo, pero que, evidentemente, no apuntan al socialismo. Por que ahí viene el problema de la dinámica. Cuando uno dice: estamos en presencia de una sociedad transicional, bueno, entre qué y qué. Ha superado las barreras del capitalismo (en cierto sentido, obviamente) pero tampoco a llegado al socialismo. Ahora lo que hay que ver es cuales son las tendencias de desarrollo ¿retrocede al capitalismo? ¿avanza al socialismo? ¿Se desvía por una colateral, que fue un poco lo que ocurrió con el dominio de la burocracia? Y en un determinado momento está predestinada a colapsar o avanzar al socialismo a través de una revolución obrera, que es la que Trotski planteaba, una revolución política proletaria y de paso aprovecho para decir, no la revolución democrática o la revolución política en su primera fase, sino, la revolución política proletaria conducida por un partido de la Cuarta Internacional, o por el contrario está predestinada por sus tendencias de desarrollo, que devienen de su propio dominio político a colapsar de nuevo en el capitalismo.......’

En Estado Obrero Termidor y Bonapartismo que tu mismo has citado, Trotski postula que la burguesía ejerce la dictadura por una doble vía, la económica u económico social, a través de la propiedad de los medios de producción, y la política a través del poder de su estado, con una variedad extrema de regímenes que puede durar siglos.. Sorprendentemente, lo mismo ocurriría con el proletariado, si bien para Trotski la suerte de ese estado se dirimiría en la guerra mundial que se avecinaba, es decir, en un lapso eminentemente corto.

El proletariado, que ya ejercía su plena dictadura cuando ni una de las palancas de mando de la economía había sido expropiada, podría luego ejercerla cuando hasta el último rescoldo de su poder político hubiera sido sofocado. ¿Cómo? A través de la burocracia, extraña quimera de ‘naturaleza doble’, contrarrevolucionaria con respecto a la emancipación proletaria y ‘revolucionaria’ en tanto defensora de las relaciones de propiedad surgidas de la Revolución de Octubre.

En la propia Revolución Traicionada y otros escritos hay alusiones a como la burocracia ‘refleja de modo distorsionado’ los intereses del proletariado, de cómo defiende la propiedad estatizada, ‘por temor al proletariado’.

Por supuesto, en la construcción teórica de Trotski, como presintiendo la tensión derivada del criterio de estado obrero-igual- dictadura sociológica del proletariado- condicionando la dictadura política de la burocracia, el concepto es puesto en consonancia con la supervivencia de factores políticos reales o potenciales:

‘...como fuerza política la burocracia ha traicionado la revolución. Pero la revolución victoriosa, felizmente, ni es solo un programa, un estandarte, un conjunto de instituciones políticas, es también un conjunto de relaciones sociales. No basta con traicionarlo, hay todavía que derribarlo. Sus dirigentes han traicionado la revolución de Octubre, pero no la han derribado, La Revolución tiene una gran capacidad de resistencia que coincide con las nuevas relaciones de propiedad, con la fuerza viva del proletariado, con la conciencia de sus mejores elementos, con la situación sin salida del capitalismo mundial y con la ineluctabilidad de la revolución mundial.’ (La Revolución Traicionada).

Pero que podríamos decir del momento en que la vanguardia había sido definitivamente masacrada. Del momento en que de la carnicería de la guerra imperialista el capitalismo había salido herido pero vivo. Del momento en que comenzó una firme recuperación. Del momento en que la fuerza del proletariado había sido quebrada y su afierramiento a las conquistas materiales de la revolución había menguado a la indiferencia. Del momento en que la defensa de la revolución había sido convertida en la defensa doctrinaria y servil de una patria represora de las más elementales libertades políticas de los obreros y luego, al compás de la crisis, superexplotadora y hambreadora.

En realidad, la URSS dejó de ser un estado Obrero en cualquier acepción posible, o permisible, mucho antes de los acontecimientos de 1989-91-

Por supuesto, el movimiento Trotskista, lejos de tomar en cuenta el conjunto de las determinaciones que legó su propio maestro, sobre todo ligadas a la génesis del mismo, dogmatizó la identidad ‘propiedad estatizada igual a dictadura sociológica del proletariado’ arrancándola del análisis del fenómeno específico y eso, por lejos, no es imputable a Trotski. Pero la inconsecuencia teórica era real y de un modo u otro haría sentir sus consecuencias una vez que el maestro ya no estuviera para rectificar a tiempo.

La categoría de ‘estado obrero degenerado’ (dictadura económico social del proletariado sin dictadura política) enfrentó numerosas críticas en el momento de su formulación. Trotski fue acusado de sentimental que no quería ver la realidad que señalaba la conversión de la burocracia en una nueva clase y a la URSS en un nuevo régimen social de explotación. En general estas críticas apuntaban al antidefensismo, a justificar la neutralidad en la guerra que se avecinaba. A negar la necesidad de defender la colosal conquista que significó la expropiación del capitalismo. A todas ellas, Trotski contestó planteando el carácter inconcluso de la degeneración soviética.

Pero no todas las críticas apuntaban al antidefensismo. A estas, Trotski les contestó de otra manera :

‘...Empecemos por plantear el problema de naturaleza del estado soviético, no en el plano sociológico abstracto, sino en el de las tareas políticas concretas. Admitamos por el momento que la burocracia sea una nueva ‘clase’ y que el actual régimen sea un régimen de explotación de clase. ¿Qué nuevas conclusiones provendrían de tales definiciones? La Cuarta Internacional ha reconocido desde hace mucho tiempo la necesidad de derribar a la burocracia por medio de un levantamiento revolucionario de los trabajadores. Los que proclaman que la burocracia es una ‘clase’ no proponen nada más. El fin del derrocamiento de la burocracia es el restablecimiento del régimen de los soviets, excluyendo de ellos a la burocracia actual. Los críticos de izquierda ni pueden proponer y no proponen nada más. La tarea de los Soviets regenerados es colaborar con la revolución mundial y construir la sociedad socialista. El derrocamiento de la burocracia presupone, por consiguiente, el mantenimiento de la propiedad estatal y de la economía planificada. Es ese el centro de todo en problema..... Es inútil decir que el reparto de las fuerzas productivas entre los diferentes sectores de la economía y en general todo el contenido del plan serán fuertemente cambiados cuando este plan sea determinado no por los intereses de la burocracia sino por los de los mismos productores. En la medida que el problema del derrocamiento continúa ligado al mantenimiento de la propiedad nacionalizada (estatal) calificamos la revolución futura como política. Algunos de nuestros críticos (Ciliga, Brune y otros) quieren, a pesar de todo, llamar a la revolución futura ‘social’. Admitamos esta definición. ¿Qué cambio substancial supondrá? No añade nada a las tareas de la revolución que hemos enumerado....Nuestros críticos, generalmente, toman los hechos tal como los hemos establecido desde hace tiempo. No añaden nada esencial a nuestra estimación, ya sea de la posición de la burocracia y de los trabajadores, ya sea del papel del Kremlin en la escena internacional. En todos estos asuntos no solo se abstienen de impugnar estos análisis, sino, que, al contrario se fundan enteramente en el e incluso se limitan totalmente a el. La única acusación que hacen contra nosotros es que no llegamos a las conclusiones necesarias. Este análisis demuestra que tales conclusiones son de naturaleza terminológica. Nuestros críticos se niegan a llamar al estado obrero degenerado un Estado Obrero. Exigen que la burocracia totalitaria sea llamada clase dirigente. Proponen considerar a la revolución contra la burocracia, no como política, sino social. Se les hiciéramos tales concesiones terminológicas pondríamos a nuestros críticos en una posición muy difícil pues no sabrían que hacer con su victoria únicamente verbal. ......Sería por consiguiente una tontería romper con camaradas que, acerca de la naturaleza sociológica de la Unión Soviética tienen una posición distinta de la nuestra, en la medida que se solidarizan con nosotros en los que se refiere a las tareas políticas.’

(La URRS en guerra 25 de septiembre de 1939)

Pero la que podría haber sido una diferencia ‘terminológica’ en 1939 o en el transcurso de la segunda guerra mundial, no podía representar para los revolucionarios alguna utilidad después? ¿Podría ser algo más que puramente terminológica? ¿Podía esa diferencia disolverse en la simple coincidencia en las tareas políticas, a saber: Defensa incondicional de la URSS y Revolución política?

Es una pregunta interesante, sobre todo si analizamos las dos grandes vertientes de capitulación del movimiento trotskista, es decir, la llamada vertiente estalinofóbica y la estalinofílica.

Como sabemos y tu remarcas en el balance de la Cuarta, el surgimiento de nuevos estados obreros planteó interrogantes a los que el movimiento contestó defectuosamente. En primer lugar, como era posible que expropiaciones ‘desde arriba’ asentadas en la desmovilización y masacre de la vanguardia autóctona dieran lugar a estados obreros degenerados (luego bautizados como deformados), es decir a una dictadura ‘sociológica’ del proletariado, que no surgiera de revoluciones traicionadas, sino aplastadas. Simple, a través de la analogía estatización de los medios de producción igual estado obrero. Como era posible que levantamientos de masa subordinados a partidos ejércitos de base eminentemente campesina que inauguraron regímenes de negación completa de la democracia obrera, dieran lugar a estados obreros degenerados. Fácil. Mediante la analogía, estatización de los medios de producción igual a estado obrero. Toda la riqueza integral del pensamiento de Trotski resultaba perdida en una analogía burda extirpada del conjunto de sus determinaciones. Es que, como explicamos antes, para Trotski, la supervivencia de la revolución residía no solo en la propiedad estatizada sino en la relación conciente y activa de las masas con respecto de sus ganancias sociales.

Este aspecto del análisis (la relación conciente de las masas con las ganancias de la revolución y su defensa) también fue extirpado del conjunto y fetichizado. En efecto, el movimiento trotskista apostó a su prolongación indefinida en el tiempo y es más a su reforzamiento asentado en el razonamiento falso de que relaciones de producción en esencia ‘proletarias’ a efectos de la estatización de los medios de producción conservarían indefinidamente la conciencia socialista. Por ello los levantamientos tardíos contra la burocracia fueron investidos de un inevitable carácter socialista a lo que viene a sumarse la hipótesis de que la burocracia, excrecencia parasitaria de la clase obrera, podía ser permeable en cualquier grado a la presión de las masas ‘ siempre revolucionarias’. De ahí a considerar que esta podía ‘representar’ o ‘substituir’ a la genuina revolución proletaria, hasta expropiar a la burguesía en el mundo entero, había solo un paso, inaugurando ‘siglos’ de dictadura sociológica de las masas, con variados regímenes que, en un cierto punto, con la mediación de los trotskistas, o incluso sin ella (amenaza de la tercer guerra mundial) podían virar a la completa dictadura del proletariado (Pablo)

Por el contrario. Manteniendo en alto las banderas de la defensa de la propiedad estatizada y la necesidad de la revolución política como único medio para ponerla al servicio de la emancipación obrera, una definición ‘sociológica’ acorde con la real evolución de la historia y expurgada de analogías al servicio de fines polémicos podía servir para evitar el impresionismo y preparar mejor las tareas revolucionarias.

Este procedimiento es el que tu efectúas al tratar de desligar la ‘dictadura económico social del proletariado’ de la categoría de ‘Estado obrero degenerado’ que aparece entonces como una interpretación ‘sui géneris’ solo definida por la estatización de los medios de producción + dictadura de la burocracia, una especie de estatismo burocrático históricamente progresista, aunque condenado al colapso restauracionista de no mediar una revolución proletaria.

Eso es lo que en efecto terminó siendo la URRS después de Segunda Guerra Mundial. Eso es lo que en efecto fueron desde el comienzo, los estados del Este Europeo, Yugoslavia, China, Cuba. Al decir de Troski, revoluciones estranguladas. Semirevoluciones diría Marx, es decir, revoluciones que no alcanzan la plenitud de sus objetivos, sino, en este caso, una reforma inestable entre el capitalismo y el socialismo.

En definitiva ¿ Tenía razón Trostki o sus críticos de izquierda en cuanto a la naturaleza social de la URSS?

Ambos y ninguno. Puede, a lo sumo, decirse que en vísperas de la guerra, más el maestro que los discípulos. Lo concreto es que la burocracia no se transformó nunca en una nueva clase social. Pero la ‘dictadura económico social del proletariado’ si existió fugazmente como fenómeno histórico específico, estaba condenada a durar muy poco y era irrepetible.

El entendimiento de esta cuestión podía ayudar a una mejor defensa de la expropiación del capitalismo y a una mejor preparación de la revolución política.

Este entendimiento jamás llegó a concretarse en el seno del movimiento trotskista, de no ser así, tal vez y solo tal vez , hoy estaríamos hablando de otra cosa. La realidad es que seguimos discutiendo con pedantes sectarios que sostienen que China es un ex estado obrero es descomposición.

En la medida que tu sostengas que en los estados regidos por aparatos estalinistas no existía ni sombra de dictadura del proletariado, ni política, ni jurídica, ni económicosocial, el empeñarse en llamarlos ‘estados obreros burocratizados’ no sería pernicioso y no obstaculizaría las tareas de defensa de la propiedad estatizada y revolución política antiburocrática. Pero no hay por que hacérselo decir a Trotski, para enfrentar el modo en que lo entendió y generalizó el movimiento trotskista.

De conjunto, la fetichización de las relaciones de propiedad estatizadas, la dictadura económico social del proletariado, que ‘moldeaba’ la conducta de la burocracia (defensa a su manera) llevaron a buena parte del trotskismo a apoyarla en sus ‘buenas acciones’ sin entender que incluso cuando la burocracia acomete fines revolucionarios lo hace con métodos contrarrevolucionarios y por consiguiente con resultados del mismo signo.

Esta desviación fue particularmente acusada en la primera historia de la Cuarta Internacional. Representó el sacrificio de la revolución política en el altar de un defensismo mal entendido. Pero, por otra parte, y esta desviación es acusada y masiva en una etapa más tardía llegando a su máximo de popularidad hacia los años ochenta, gran parte del movimiento trotskista le capituló a una revolución política mal entendida, es decir, comprendida como la movilización de las masas bajo un programa demoliberal. En el fondo, el objetivismo pablista, representó la síntesis de la adoración fetichista de la ‘propiedad estatizada’ y las ‘masas revolucionarias por naturaleza’, la perfecta síntesis de la desviación de la que no escaparía ningún componente ulterior de la Cuarta, se hiciera llamar pablista o antipablista.

En otro plano, tu periodización y caracterización de las etapas adolece de algunos problemas, empezando por la etapa abierta en 1989-91.

Dices que la restauración en los ‘ex estados obreros burocratizados’ (léase: estados capitalistas en consolidación) abrió una etapa de relación de fuerzas ‘desfavorable’ de relación de fuerzas ‘adversa’ solo morigerada (sin cambiar el carácter de la etapa) desde fines de los 90. Pero la ‘desfavorabilidad’ o la ‘adversidad’ son difíciles de medir en su grado y no constituyen ni por lejos una definición cualitativa. Es una adversidad leve y transitoria o una derrota profunda y duradera, es un resfriado o una pulmonía?

Como caracterización ¿sirve para diferenciarse de los dislates sobre la situación revolucionaria (o prerrevolucionaria) mundial crónica que plantea buena parte de la izquierda trotskista? ¿O es solo una manifestación de rubor terminológico ante tamaño sinsentido, que se viene palpando incluso en los documentos internacionales de corrientes como el PTS el MAS o el propio PO?

Mas abajo dices que no hay direcciones o fuertes corrientes antisistémicas en la clase trabajadora y el movimiento obrero que no sean cooptadas por la burocracia sindical o desviadas por la democracia burguesa . O sea una relación de fuerzas adversa en la que, sin embargo surgen direcciones (antisistémicas) y fuertes corrientes antisistémicas en la clase obrera y el movimiento obrero. Es decir, una relación de fuerzas ‘adversa’ pero no tanto. El punto es: donde surgieron estas direcciones y corrientes obreras antisistémicas en la clase obrera? ¿En los es ex estados obreros? ¿En Norteamérica? ¿En Brasil? ¿En Argentina? ¿Dónde?

Si por direcciones y corrientes obreras (y su derechización) nos referimos a los tradicionales partidos estalinistas y socialdemócratas así como el populismo con fraseología izquierdizante, que sufrieron un corrimiento del espectro por el que los estalinistas se hicieron socialdemócratas y los socialdemócratas y populistas se hicieron liberales, estamos en presencia de un proceso que el colapso del 89-91 no hizo más que acelerar y que, desde mucho antes no tenía nada de antisistémico.

Estás en lo cierto cuando afirmas que el giro a la derecha que se agudiza desde el 89-91 profundiza la brecha entre la necesidad de la revolución socialista (no las condiciones objetivas, puesto que la subjetividad de la clase obrera y las masas es un fenómeno objetivo, que forma parte de una realidad objetiva y que a su vez, no exenta de contradicción, es coherente con una dirección objetivamente existente) y la conciencia de la clase obrera y las masas. El punto, nuevamente, viene al caso de tomar distancia de valoraciones afiebradas sobre el carácter de la etapa abierta con los sucesos del 89-91. En cuanto a las respuestas políticas frente a la nueva etapa, tan peligrosa es la adecuación posibilista que correctamente criticas, como la ‘fuga hacia delante’ encerrada en una ortodoxia estéril. En una etapa de retroceso ideológico que dificulta y trunca el porvenir de las acciones obreras y de masas, incluso cuando estas asumen formas insurreccionales (de las que no está exenta una etapa de relación de fuerzas adversa, defensiva, y globalmente ‘no revolucionaria’ Ej. Albania en el 97, una situación insurreccional en una etapa no revolucionaria o Bolivia en el 2006, una situación prerrevolucionaria circunscripta en una etapa no revolucionaria) el programa revolucionario está más vigente que nunca, es más, es la única forma de preparar el porvenir.

Tu criticas a los que dicen que la revolución ‘está a la vuelta de la esquina’ recuperando una crítica que muchos venimos efectuando desde hace más de veinte años al ‘objetivismo’ y al impresionismo de un sinnúmero de corrientes con el denominador común de un autotitulado trotskismo, pero es también muy importante tomar distancia de aquellos que sugieren que está a unas pocas cuadras. Muy por el contrario, la profundidad de la derrota acumulada es tal que la recomposición de la conciencia de la clase obrera y la formación de una vanguardia comunista requiere de un lapso histórico prolongado y esta condición no es solo imputable al colapso de los estados obreros o la errónea respuesta del troskismo.

Tu caracterizas a la etapa que va del 43 al 89 (dado que el período 73-89 es una sub etapa) como de ascenso revolucionario. Para Moreno era un ascenso de revoluciones triunfantes. Pero para nosotros es un ascenso de revoluciones derrotadas, cuya consecuencia estratégica también debería ser una derrota, no podría ser , por cierto, ‘la etapa más revolucionaria de la historia’, fantasía que impulsaba el absurdo de masas siempre a la ofensiva y clases dominantes abigarradas en retroceso. (La teoría del FCM hasta fue criticada por Altamira y Magri en 1980 en referencia a las tesis del Corci).

Lo real y concreto, en cambio, fue que la etapa que va desde 1914 hasta 1924 y en sus últimos estertores hasta 1936, fue, sin duda alguna, la única situación revolucionaria (proletaria) mundial y hasta el momento irrepetible. Ni los alzamientos de post-guerra en Europa, Ni la Bolivia del 49 al 52, ni los conatos de revolución política en el este y la URSS, ni China, Cuba o las insurrecciones proletarias estranguladas de Oriente medio de la década del sesenta lo cambian. Es una etapa de guerras nacional-emancipadoras, e insurrecciones abortadas en la periferia capitalista articulada con la parálisis en los marcos reivindicativos de los proletariados de los países centrales, pero bajo ningún concepto una etapa revolucionaria mundial, ni superior, ni de ningún otro tipo.

El colapso del 89-91 solo profundiza la etapa de derrota estratégica consolidada desde fines de los años treinta. Estamos hablando de setenta años, que, si vamos al caso, en la historia de las clases no es demasiado. A la burguesía le llevó doscientos años consolidarse en el poder.

Sin embargo, pese a que tu veas una ‘derrota de dimensiones históricas’ solo a partir del 89-91 resulta muy válida la observación que le realizas a la LOI respecto de que categorías como la ‘época de guerras crisis y revoluciones’ o la ‘crisis de dirección revolucionaria’ explican mucho (en lo general) pero muy poco en lo particular. En realidad, sin una debida contextualización y concretización, explican muy poco en lo general y como no puede ser de otra manera en lo particular.

Sobre esos tópicos te remito al documento que le enviamos a la LOI en 2005.

Pese a ello, pueden derivar en una concepción de crisis permanente y situación revolucionaria crónica. Las ‘masas’ siempre están a punto de hacer la revolución y las ‘direcciones’ siempre se lo impiden, es un corolario lógico asentado en una premisa falsa, por tanto coherente, pero también falso. Este esquema hegeliano que enfrenta dos espectros emanados de la idea absoluta en su autodesarrollo lo hemos criticado en diversos documentos desde 1990.

Por último quiero referirme a un problema particular que es el de la teoría absurda de que la derrota contrarrevolucionaria de una clase es por esencia ‘física’. Prescindiendo de ex profeso de cualquier chicana polémica que no se justifica en nuestro diálogo, te advierto que menoscabar el carácter de una derrota estratégica por que no derivó de un único episodio de confrontación en campo abierto o trajo apareada una masacre catastrófica, es, cuando menos un error, que, por otra parte, abunda y no es casual, en el campo del objetivismo de autoproclamación trotskista. Trotski que de comparaciones entre política y guerra sabía bastante, había explicado que una derrota estratégica , tanto en política como en la guerra, puede venir de tres maneras, una confrontación directa de los ejércitos, una acumulación de derrotas parciales o una sumatoria de batallas no dadas, así como de una combinación de estas formas. Por consiguiente, la derrota ‘física’ está presente en todas ellas, puesto que se expresa en la relación de predominio que se instala. El exterminio de la vanguardia (de centenares de miles) perpetrado por el estalinismo o el nacionalismo burgués no fue una derrota ‘física’ que mutiló la fuerza activa de una clase? ¿Las matanzas en guerras regionales o de baja intensidad que superaron en número todos los muertos de la primer y segunda guerra mundial no fueron derrotas ‘físicas’? ¿Los prolongados períodos de superexplotación de las masas laboriosas consecuentes a la acumulación de derrotas en luchas testigo que abrieron paso a años de apatía no fueron derrotas ‘físicas’? ¿La ausencia de irrupción de la clase obrera frente a golpes militares preservaron a esta de una derrota ‘física’?

Si por derrota ‘física’ estamos hablando del aplastamiento de una insurrección obrera mundial por las fuerzas coaligadas de la contrarrevolución, esto, por supuesto, no existió, pero el resultado de otra forma de enfrentamiento puede ser perfectamente equivalente. Esto no significa ninguna derrota definitiva para la clase obrera, ni su reducción histórica a condición de esclavitud bajo formas neobarbaristas. Hipótesis funesta frente a la cual, yo, como Trotski y mi vida entera, se encargaron de enseñarme, lucharía junto a los esclavos contra los esclavistas. La lucha de clases siempre se recrea y en ella está y estará la oportunidad. Como decía Moreno: No hay ningún dios que haya establecido que no podamos vencer¡

Fraternalmente,

Alfredo

* La presente carta no tenía originalmente título. Se le colocó el indicado conforme a los temas más importantes que en ella se tratan.







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Sobre la URSS, su fin y la nueva etapa Mundial abierta


Estimado camarada Alfredo:

Estimados compañeros del Grupo de Estudio Marxista:

Sobre los delirios de la LOI-DO no tiene mucho sentido que discutamos, puesto que su mesianismo y falta de objetividad es anti-marxista.

En tu carta me remarcás que nosotros no somos los únicos en considerar contrarrevolucionarios esos procesos. Claro que no, y mucho menos somos los primeros. En la Historia-balance de la IV Internacional, de forma separada, analizamos a las diferentes corrientes:

*Espartaquistas (Liga Comunista Internacional). Los espartaquistas tienen su origen en el SWP norteamericano y tuvieron posteriormente un breve período de relacionamiento con el CI del ’61 al ’64. Se consideran ortodoxos o principistas pero se han caracterizado por sus posiciones de defensa y justificación del stalinismo; apoyaron la “revolución cultural” de Mao, saludaron la invasión soviética a Afganistán, apoyaron en 1981 el golpe de Jaruzelsky en Polonia, y reconocen al Estado genocida de Israel. Como contrapartida a esto, y tal vez por sus mismas posiciones pro-stalinistas, fueron los primeros en darse cuenta –junto con Lutte Ouvrière, el POR boliviano y posteriormente la LBI brasilera–, de que la caída de los regímenes stalinistas no era revolucionaria. Sin revindicarse pablistas, desde mediados de los ’70 han tomado una posición claudicante a la burocracia del Kremlin, por esto (al igual que la LBI brasilera y la CERCI orientado por el POR-Lora) confundieron siempre la posición principista de defensa del Estado Obrero burocrático con la defensa de la misma burocracia stalinista. Sufrieron una ruptura a principios de los ’80 que pasó a llamarse Tendencia Bolchevique Internacional; y otra ruptura en 1998, la Liga por la IVª Internacional. La LCI se reivindica trotskista y está por la construcción de la IVª Internacional.

(...)

*Tendencia Bolchevique Internacional (TB - EE.UU. y Canada). De origen espartaquista, dirigida por Tom Riley, si bien nunca fue parte orgánica del espartaquismo, se construyó a través de grupos solidarios que se tornaron críticos a principios de los ’80, y también se nutrieron de los expulsados por la corriente dirigida por J. Robertson. Junto a la Tendencia de Izquierda Trotskista (ruptura del POI de la LIT-CI en Norteamérica) constituyen en 1986 la TBI. La TBI se posicionó neutral en la Guerra de Malvinas en 1983 argumentado que en dicha guerra no estaba en juego la soberanía Argentina. Sin embargo, a pesar de esto, critica la inconsecuencia espartaquista (LCI) en la lucha frente a las acciones del imperialismo norteamericano. Mantienen las posiciones clásicas desarrolladas por el espartaquismo, salvo en lo concerniente a no saludar la invasión de la URSS a Afganistán, ni la de apoyar al represor presidente soviético Yuri Andropov. Pero apoyaron el fallido golpe de estado, dado por el ala dura de la burocracia restauracionista, contra Gorbachov –Yanayev, Pavlov; Kriuchkov, Yazov, Pugo, etc.– en agosto de 1991, cuyo fracazo depositó en el poder a Boris Yelsin, todo esto so pretexto, o con la suposición de que esa ala dura de la burocracia defendería al EOB, dándole tiempo a la clase y los revolucionarios para su recuperación. Se consideran trotskistas ortodoxos (cannonistas) y están por el re-nacimiento de la IVª Internacional.

No podés decir que no lo planteamos, solo que marcamos que ambas corrientes espartaquistas, a pesar de tener un posicionamiento mejor de base, igualmente le claudicaron a las alas restauracionistas stalinistas duras. También está el caso del desaparecido PB del que fuiste parte, y debe haber muchos otros casos, seguramente marginales, en muchas secciones del trotskismo del período, pero no se puede hablar de todos y menos aún de los grupos que ya no existen. De R. Astarita no puedo decir lo mismo que vos ya que en los simposios o debates organizados por el MAS, allá por el 95-96-97 nunca planteó una posición defensista, es más, celebraba las posiciones de Aldo Casas (A.Romero) de las que decía que él había llegado antes, pero no las había escrito (mmm.....). Y nunca, en esos años, criticó al 'trotskismo' por no tener una posición defensista.

Les reconocemos a ustedes el mérito de haber planteado antes que nosotros que ya no tenía sentido, o que era contraproducente y perjudicial, el planteo de la construcción, reconstrucción o refundación de la IV Internacional. Aunque, al leer nuevamente los materiales de la vieja polémica, esa posición cuartista nuestra estaba muy ligada al abandono del método marxista (para hacer el rearme teórico-programático) y, lo que a nuestro parecer del momento, era ir hacia un marxismo revolucionario abierto sin definirse leninistas-trotskistas, sin hacer el rearme desde allí, más allá de lo que haya o no que precisar sobre las posiciones de éstos. Recordás que discutíamos sobre el “camarada” Bujarín y sobre la revolución permanente en Marx y en Trotsky, si debíamos o no definirnos leninista-trotskistas., etc. etc. Igualmente de ninguna manera esto le resta ese mérito a ustedes y a tantos otros que lo plantearon antes que nosotros, incluso la LC, la LSR, el MAS o al SR italiano. Pero a diferencia de éstos, nosotros estamos bajo el legado-teórico-programático de la IV Internacional, porque, más allá del rearme que estamos efectuando, no consideramos que haya o que estemos efectuando ningún aporte cualitativo al marxismo.

URSS, Dictadura del Proletariado y los otros EOB deformados

Antes que nada. Para que no haya malos entendidos te citaré textualmente para que queden claras tus ideas. Hago esto porque no entiendo bien la crítica que me haces sobre la URSS, la Dictadura del Proletariado y Trotsky, ni es muy claro adónde querés llegar.

Tenés razón cuando decís que Trotsky plantea que la burocracia continúa siendo un instrumento de la dictadura del proletariado en La revolución traicionada de 1936. Pero nuestra idea es la siguiente: así como Trotsky fue madurando, desde mediados de la década del 20, el análisis y la orientación hacía la URSS (si había que luchar por reformas o si había que luchar por una revolución política, y después de la traición en Alemania, en 1933, plantea la lucha por la revolución política), también fue precisando sobre la dictadura del proletariado. Primero decía que era una dictadura del proletariado distorsionada o degenerada, después que la burocracia era un instrumento de la dictadura, pero es claro que después de los Juicios de Moscú (mediados de 1937) Trotsky no vuelve a definir a la URSS más que como un Estado Obrero Deformado y una dictadura de la burocracia. Prueba de ello es que en la ardua discusión con los anti-defensistas no planteaba que fuese una dictadura del proletariado, y sí que había que defenderla, ni siquiera planteaba eso cuando hablaba amistosamente como en la cita que me señalás.

Y, lógicamente, porque ni fue la clase ni hubo partido bolchevique -y por lo antedicho sobre la URSS-, los nuevos Estados (obreros burocráticos) donde se expropió a la burguesía en la posguerra, tampoco fueron dictaduras del proletariado. O sea, no es que nosotros metemos dentro de nuestro esquema y obligamos a Trotsky a decir otra cosa de lo que dijo, sólo que vos no podés demostrar de que a finales del 30 haya definido a la URSS como una dictadura del proletariado de algún tipo. Es más, creo que Trotsky debería haber llegado antes a la conclusión que en la URSS no había una dictadura del proletariado, al menos en 1933, cuando planteó que había que hacer una revolución para derribar la dictadura de la burocracia stalinista. ¿Pero para vos, cuando dejó de ser una dictadura del proletariado la URSS?

El contenido sustancial de tu cita (en la que te auto-citás) es correcto en general, pero el problema está en que le indilgas a Trotsky, sobre una cita de 1935, una posición que no fue definitiva en él. Como ya he dicho y cualquier trotskista entiende, que no necesariamente un Estado Obrero es sinónimo de dictadura del proletariado, porque dicho Estado Obrero puede degenerar y perderse esa dictadura de clase, y no todavía el carácter de clase del Estado, y otros Estados Obreros pudieron nacer ya deformados. A menos que ahora debamos decir que cuando se pierde el carácter de clase de la dictadura se pierde también el carácter de clase del Estado. Sólo tal mecanisismo sería lo único lógico para poder mantener tal concepción.

Como plantea Trotsky, si yo le doy a ustedes ese triunfo verbal, en qué cambia la orientación política... con ustedes en nada cambiaría, ya dijeron que había que defender a la URSS, y también habría que defender a los otros estados donde se expropió a la burguesía, e incluso -agregamos nosotros-, hay que defenderlos contra la propia burocracia. Pero más allá de eso el punto sigue siendo que creés que a Trotsky las ideas ya le caían cocinadas, que no maduraban sus posiciones, y nosotros creemos que sí maduraban y, precisamente, por eso no hizo más alusión a una supuesta -política o sociológica- dictadura del proletariado en la lucha de más de un año contra los anti-defensistas a finales de los años 30.

Otra cuestión a tener en cuenta es que Andrés Romero, y el MAS argentino, a pesar de sus motivaciones políticas (cubrirse el trasero por las respuestas que dieron durante 1989-91 conduciendo a la LIT-CI), plantean algo lógico aunque equivocado. Ellos, cuando ya la URSS no existía, al mejor estilo shatchmaniano la definieron como un Estado Burocrático como si la burocracia fuera una clase social. Pero vos la definís como no-capitalista, definición que no habla del Estado como super-estructura sino de su formación económica-social, y con tal definición ambigua de no-capitalista podría ser también esclavista, feudalista, etc. y todo lo no-capitalista que podamos imaginar. Es por eso que necesitás agregarle post-capitalista y estancada. ¿Pero cuál es el carácter de clase de ese Estado (superestructura política) de esa estructura económica-social post-capitalista estancada? A esto no se responde.

E, incluso... aunque la burocracia sea una casta pequeño-burguesa ¿puede haber un Estado pequeño-burgués, en la época imperialista, cuando no hay pequeña-burguesía como clase social? Es más, si lo predominante fuera la clase pequeña-burguesa en alguna formación económica social, y que al mismo tiempo esta clase tuviera el poder político, el Estado sería igualmente Burgués.

Y en otro plano, ¿puede haber Estados no proletarios en ningún sentido y de ninguna forma, pero al mismo tiempo partidos proletarios -aunque traidores- que le respondan, sean dirigidos y financiados por estos Estados? ¿Del 1933 al 1989, había que definir a los PC's como partidos no-capitalistas, pues no tenían carácter de clase? ¿Qué carácter de clase tiene el stalinismo del PRG, con el cuál ustedes han sacado una declaración política este primero de mayo?

Y por último, la definición o categoría de EOB tiene una mayor utilidad política-práctica. Con ella uno puede decir que es un EOB mientras la burocracia guarda y defiende la propiedad nacionalizada de los medios de producción, y decir que es un EOB en descomposición cuando la burocracia deja de guardar y defender la propiedad estatal de producción. En cambio economía no-capitalista no dice mucho, y no sirve para distinguir los dos momentos de la burocracia y el inicio del proceso restauracionista. De hecho, para no exagerar con lo obvio de China, esa categoría puede llegar a confundir pensando que Cuba es una economía no-capitalista, cuando Cuba es un Estado Burgués en formación, porque independientemente de la economía estatizada, o controlada por el estado, lo cierto es que la ley del valor ya es la que dirige el mercado, y ese Estado sólo la regula buscando acrecentar la acumulación capitalista de la burocracia stalino-castrista para ser la futura burguesía. Y es por eso que tiene el apoyo de gran parte de la burguesía latinoamericana y europea.

Estamos de acuerdo en que que esos estados donde se expropió a la burguesía no eran dictaduras del proletariado. Pero vas más allá y decís que la URSS tampoco eran EOB para los años '80. Pero no decís en qué año -ni bajo qué hecho o proceso- dejó de ser un EOD, parecería ser que a finales del '30, pero si así fuera deberías decir claramente: Trotsky se equivocó. Y si considerás que fue tras la Segunda Guerra Mundial que habría que definirla como un estado no-capitalista, igualmente tendrías que decir que Trotsky se equivocó, porque éste decía que no existe Estado sin sexo, mucho más en la época imperialista, o era un Estado Obrero -en algún estado o situación- o era un Estado Burgués.

Así me decís:

"Para nada ‘Estados obreros’ con la sola excepción de otorgar esa nomenclatura, por capricho u ortodoxia a esas formaciones económico sociales no capitalistas, post capitalistas o más precisamente de ‘transición bloqueada en la estatización de los medios de producción’.

Cabe precisar además que la definición de la URSS como “Estado obrero degenerado”, tan atribuida a Trotsky, había sido formulada inicialmente en 1920 por el mismo Lenin, que había hablado, en debate con Bujarin, de un “Estado obrero con dos particularidades: una neta mayoría de campesinos y una fuerte deformación burocrática”. Trotsky la desarrolló de allí. Y no es por capricho que la mantenemos, nosotros podemos defender a cualquier nación semi-colonial del imperialismo, pero cuando defendiamos a Irak, a principios de los '90, o del 2000, por ejemplo, no defendíamos la formación economica social de Irak, mucho menos hasta la última trinchera porque se trata de un Estado burgués. Y sí a los Estados Obreros Burocratizados porque eran economías no capitalistas, post capitalistas o más precisamente de ‘transición bloqueada en la estatización de los medios de producción. El defensismo adquiere otra dimensión y por eso no son correctas las consignas democraticas burguesas. La definición de EOB es la que indica esa importante diferencia. Pero para ustedes: tiene cuernos, ubres y muje pero no hay que decir que era una vaca: ¿quién es el caprichoso?

Continuás:

“Distinto es el caso de la URSS que surgió como un estado obrero auténtico que luego degeneró y sobre el cual Trotski estructuró sus análisis y categorías en base al estudio de un fenómeno específico difícilmente generalizable. Estado que Trotski consideraba en vías de degeneración y no completamente degenerado, asociándolo no solo a la propiedad estatizada, sino a la conciencia socialista anidada en las masas, a la supervivencia de una fracción de la vanguardia, a la ineluctabilidad de la revolución mundial, fuerza material que, condicionaba, hasta cierto punto, las acciones de la burocracia, como se encargó de precisarlo en la Revolución Traicionada. (resaltado en el original)

No es correcto esto porque Trotsky consideraba totalmente degenerada a la URSS stalinista de finales de los '30 cuando sabía que ya no existía la Oposición de Izquierda, e igualmente decía que era un EOB. O sea, no hacía depender de consideraciones subjetivas (consciencia de las masas y Oposición de Izquierda) el análisis del carácter de clase del Estado, y si lógicamente estos factores eran importantes para la posibilidad de la revolución política o de la contrarrevolución burguesa. Como tampoco hay que hacer depender el análisis de clase del Estado por la consciencia o planes de la burocracia, por ejemplo que deje de guardar y defender las formas estatizadas de la economía como ocurrió a principios y mediados de los '80 en la URSS y los países de Europa del Este -Yugoslavia y China desde antes-. Mientras el capitalismo no está restaurado (fin de la planificación, del monopolio del comercio exterior, de la nacionalización de la banca, colectivización de la tierra, etc.) siguen siendo Estados Obreros Burocratizados en descomposición, y así fue hasta finales de los '80 y principios de los '90 para la URSS.

Nosotros creemos que Trotsky no se equivocó, en dejar de definir, a la URSS, como una dictadura del proletariado a finales de los '30, ni en seguir definiéndola como un Estado Obrero Burocratizado partiendo de premisas objetivas, planteando su defensa hasta la última trinchera. En esto Trotsky no se equivocó. Con tu análisis tenemos solamente la diferencia de la formulación de EOB's para esos países. Pero nosotros no consideramos a estas transitorias formaciones económicas-sociales post-capitalistas como EOB's por caprichosos, dogmáticos u ortodoxos. No, para nada, lo hacemos para seguir siendo marxistas y no partir de consideraciones o premisas subjetivas.

El trotskismo de la Segunda post-Guerra, nucleados en la IV Internacional, no se equivocó en considerar a los países que expropiaron a la burguesía como nuevos Estados Obreros Burocráticos que ya nacieron deformados, pero se equivocó en casi todo lo demás. Pero los sectores que se negaron a considerarlos nuevos Estados Obreros Burocráticos, claudicaron a las democracias imperialistas, y no defendieron a esos países de la invasión imperialista (como en Corea: Shatchman, Minis, Sedova, Cliff, Castoradis, etc.), y menos aún estás corrientes ideológicas y partidos se posicionaron por la defensa hasta la última trinchera en los '80. O sea, a grandes rasgos podemos decir: el pablismo fue nefasto por stalinofilo, y el Comité Internacional de conjunto fue centrista, pero los anti-defensistas en sus muy variadas concepciones (incluidos los bordiguistas) fueron igualmente nefastos por stalinofobos, más allá de que le hayan hecho algunas críticas correctas al pablismo o a las inconsecuencias del Comité Internacional, y por supuesto que estos últimos hicieron criticas más correctas aún a los anti-defensistas como claudicadores al imperialismo y sus democracias imperialistas.

Pero desde el falso angulo que encarás el problema se podría llegar a decir (como los neo-shatchmanianos del COFI) que todos fueron pablistas porque caracterizaron como EOB's a los países donde se expropió a la burguesía, y los buenos serían los que no lo caracterizaron como Estados Obreros Deformados. Pero eso es históricamente falso. Si no, demostráme dónde hay una corriente, un partido o ¡al menos un dirigente! que no los haya considerado EOB y no haya capitulado al imperialismo en las respuestas a estos procesos de la lucha de clases y de los pueblos coloniales y semi-coloniales.

Me decís:

“Como sabemos y tu remarcas en el balance de la Cuarta, el surgimiento de nuevos estados obreros planteó interrogantes a los que el movimiento contestó defectuosamente. En primer lugar, como era posible que expropiaciones ‘desde arriba’ asentadas en la desmovilización y masacre de la vanguardia autóctona dieran lugar a estados obreros degenerados (luego bautizados como deformados), es decir a una dictadura ‘sociológica’ del proletariado, que no surgiera de revoluciones traicionadas, sino aplastadas. Simple, a través de la analogía estatización de los medios de producción igual estado obrero. Como era posible que levantamientos de masa subordinados a partidos ejércitos de base eminentemente campesina que inauguraron regímenes de negación completa de la democracia obrera, dieran lugar a estados obreros degenerados. Fácil. Mediante la analogía, estatización de los medios de producción igual a estado obrero. Toda la riqueza integral del pensamiento de Trotski resultaba perdida en una analogía burda extirpada del conjunto de sus determinaciones. Es que, como explicamos antes, para Trotski, la supervivencia de la revolución residía no solo en la propiedad estatizada sino en la relación conciente y activa de las masas con respecto de sus ganancias sociales.”

Sin embargo nosotros no decimos en la Historia de la IV Internacional que en Europa del Este la burocracia soviética haya aplastado revoluciones y masacrado a la vanguardia, en el período 1945-49, cuando se dieron esas expropiaciones. Solo decimos que no fueron revolucionarios esos procesos porque Moscú primero se dedicó a crear estados Estados burgueses-stalinistas (las Democracias Populares) que posteriormente fueron transformados por arriba, cuando había un incipiente movimiento de auto-organización obrera, pero no tenemos pruebas de que hayan habido revoluciones y masacres de la vanguardia en ese período de casi 5 años antes de ser EOB's.

Siempre la supervivencia de la revolución residía no solo en la propiedad estatizada sino en la relación consciente y activa de las masas con respecto de sus ganancias sociales, y también, principal y fundamentalmente, depende de la revolución mundial. Eso no está en discusión, menos aún en países donde ni hubo revoluciones. Allí tenemos acuerdos. Pero nuevamente incurrís en el error de definir el carácter de clase de un Estado en base a la consciencia de las masas, y obviamente a la existencia del partido marxista revolucionario, sin el cuál la consciencia no puede recrearse en sentido socialista. O sea, sobre la base de elementos subjetivos, algo que sólo puede ser lícito si habláramos de la dictadura del proletariado, pero ya sabemos que ésta también puede degenerar.

Te reitero: Para ser consecuente con tu postura, no deberías hablar de la riqueza integral del pensamiento de Trotsky, deberías ser más claro y preciso, y decir: Trotsky se equivocó, un Estado Obrero nunca puede ser un Estado Obrero Degenerado porque cuando se pierde la dictadura del proletariado se pierde el Estado Obrero. Pero si te pones tan quisquilloso, y sos consecuente con el tu razonamiento, llegarías a la conclusión de que no puede haber conciencia sin discusión o debate político, y sin organismos que la plasmen (Soviets) y, por consiguiente, que el Estado Obrero -o la URSS- se perdió en la guerra civil. Pero allí también tendrías otro problema, puesto que la expropiación industrial (esa economía estatal) se dió a comienzo de la guerra civil. Entonces, conclusión: nunca hubo un Estado Obrero en la URSS, pero decir eso, o hacer tal reduccionismo, sería incorrecto.Y vos mismo así lo considerás cuando decís que la URSS era un Estado Obrero bajo Lenin y Trotsky.

Lejos de pensar que el Estado Obrero tiene que ver directamente con la estatización (te hemos pasado un texto llamado Socialismo y Comunismo hace algunos años), nuestra posición es diferente y más sujeta a la experiencia histórica. Independientemente de que se haya expropiado o no a la burguesía, la toma del poder y la existencia de un partido obrero revolucionario (bolchevique) al frente del proceso, ya es la dictadura del proletariado, y constituye un Estado Obrero. El vaciamiento de los soviets, la substitución de la clase por el partido, o sea, la aparición en escena de una burocracia y la burocratización del régimen y el partido, hace perder la dictadura del proletariado, pero no todavía el Estado Obrero. Éste se burocratiza y sólo se pierde cuando la burguesía y/o la burocracia logra restaurar el capitalismo. Eso corre para la URSS, pero también para los otros EOB's, que independientemente de su génesis, calcaron la forma ya burocratizada de la URSS.

Me decís:

En Estado Obrero Termidor y Bonapartismo que tu mismo has citado, Trotski postula que la burguesía ejerce la dictadura por una doble vía, la económica u económico social, a través de la propiedad de los medios de producción, y la política a través del poder de su estado, con una variedad extrema de regímenes que puede durar siglos.. Sorprendentemente, lo mismo ocurriría con el proletariado, si bien para Trotski la suerte de ese estado se dirimiría en la guerra mundial que se avecinaba, es decir, en un lapso eminentemente corto.

El proletariado, que ya ejercía su plena dictadura cuando ni una de las palancas de mando de la economía había sido expropiada, podría luego ejercerla cuando hasta el último rescoldo de su poder político hubiera sido sofocado. ¿Cómo? A través de la burocracia, extraña quimera de ‘naturaleza doble’, contrarrevolucionaria con respecto a la emancipación proletaria y ‘revolucionaria’ en tanto defensora de las relaciones de propiedad surgidas de la Revolución de Octubre.”

Acá se toma una artículo de 1935 y de allí te vas, directamente, a finales del '30 cuando en el medio Trotsky hace muchas precisiones. E incluso, le hacés decir algo que Trotsky no dijo, como que la burocracia fuera revolucionaria en cuanto defendía las relaciones de propiedad surgidas de la Revolución de Octubre, pero éste decía que era contrarrevolucionaria en todos sus planos, solo que se veía obligada a defender la propiedad nacionalizada fuente de sus privilegios. Más aún, también dijo que esa situación no se podía mantener en el tiempo, y que a la larga si no había revolución política la burocracia iba a dejar de defender esa propiedad nacionalizada y se iba a inclinar hacia las relaciones de producción burguesas. También es correcta la definición de Trotsky de 'Estado Obrero Contrarrevolucionario' para la URSS, aunque parezca paradójico, y de esta definición se mofaban los anti-defensistas. Pero... ¿alguna ves viste un aparato burocrátizado revolucionario? Imposible.

No se que querés decir cuando decís:

La categoría de ‘estado obrero degenerado’ (dictadura económico social del proletariado sin dictadura política) enfrentó numerosas críticas en el momento de su formulación. Trotski fue acusado de sentimental que no quería ver la realidad que señalaba la conversión de la burocracia en una nueva clase y a la URSS en un nuevo régimen social de explotación. En general estas críticas apuntaban al antidefensismo, a justificar la neutralidad en la guerra que se avecinaba. A negar la necesidad de defender la colosal conquista que significó la expropiación del capitalismo. A todas ellas, Trotski contestó planteando el carácter inconcluso de la degeneración soviética.

Primero, porque no es correcto. La categoría de EOD Trotsky la acuñó en los '20 y las críticas de sentimentalismo son de fines de los '30 de B.Rizzi. Pero ¿esas críticas eran correctas? ¿Según vos, era o no era sentimental la posición de Trotsky? Yo te adelanto mi opinión, porque adonde querés ir no se entiende: Trotsky con su posición de defensa de la URSS estaba en lo correcto porque se trataba de un Estado Obrero Deformado (algo que no me podrías negar puesto que no sabés cuando dejó de serlo) y la burocracia una casta y no una clase como decía Bruno R, y tantos otros. Los anti-defensistas NO TENÍAN RAZÓN. Podemos discutirlo, pero seamos claros. Por otra parte Trotsky no plantea el carácter inconcluso de la degeneración, como si se pudiera degenerar aún más o como que se pudiera regenerar. Lo que plantea es el carácter inconcluso del proceso, en el sentido de que no está cerrado, porque la última palabra la tienen las masas.

Después haces conjeturas:

Pero la que podría haber sido una diferencia ‘terminológica’ en 1939 o en el transcurso de la segunda guerra mundial, no podía representar para los revolucionarios alguna utilidad después? ¿Podría ser algo más que puramente terminológica? ¿Podía esa diferencia disolverse en la simple coincidencia en las tareas políticas, a saber: Defensa incondicional de la URSS y Revolución política?

Es una pregunta interesante, sobre todo si analizamos las dos grandes vertientes de capitulación del movimiento trotskista, es decir, la llamada vertiente estalinofóbica y la estalinofílica.”

Sí, era más que una diferencia terminológica, y Trotsky lo dijo muy claramente, se trataba de una tendencia pequeñoburguesa que le capitulaba a las presiones de la opinión pública norteamericana. Sin embargo no le veo el costado interesante, a menos que quieras responsabilizar a Trotsky del surgimiento del pablismo.

Después decís que:

Toda la riqueza integral del pensamiento de Trotski resultaba perdida en una analogía burda (la analogía estatización de los medios de producción igual estado obrero. Nota mía) extirpada del conjunto de sus determinaciones. Es que, como explicamos antes, para Trotski, la supervivencia de la revolución residía no solo en la propiedad estatizada sino en la relación conciente y activa de las masas con respecto de sus ganancias sociales.”

No es correcto, para Trotsky la revolución rusa solo podía sobrevivir con la revolución mundial, y para esto había que construir la Internacional y tomar el poder, preferentemente en los países desarrollados. Lo que no quitaba que la democracia soviética podía prolongar años la degeneración, pero sin revolución mundial, esa, o cualquier otra revolución socialista, está igualmente perdida.

Esa cita y conclusión equivocada continúa con la siguiente inferencia especulativa:

“Este aspecto del análisis (la relación conciente de las masas con las ganancias de la revolución y su defensa) también fue extirpado del conjunto y fetichizado. En efecto, el movimiento trotskista apostó a su prolongación indefinida en el tiempo y es más a su reforzamiento asentado en el razonamiento falso de que relaciones de producción en esencia ‘proletarias’ a efectos de la estatización de los medios de producción conservarían indefinidamente la conciencia socialista. Por ello los levantamientos tardíos contra la burocracia fueron investidos de un inevitable carácter socialista a lo que viene a sumarse la hipótesis de que la burocracia, excrecencia parasitaria de la clase obrera, podía ser permeable en cualquier grado a la presión de las masas ‘ siempre revolucionarias’. De ahí a considerar que esta podía ‘representar’ o ‘substituir’ a la genuina revolución proletaria, hasta expropiar a la burguesía en el mundo entero, había solo un paso, inaugurando ‘siglos’ de dictadura sociológica de las masas, con variados regímenes que, en un cierto punto, con la mediación de los trotskistas, o incluso sin ella (amenaza de la tercer guerra mundial) podían virar a la completa dictadura del proletariado (Pablo).”

Esto es lo que yo siempre dije: si se tiene ideas pablistas, de allí es muy probable que se llegue a Pablo. ¿O, no será al revés? Pero para vos, que sos subjetivo, todo es pablismo y parece que el pablismo es peor que el anti-defensismo. Sin embargo, como habrás visto en la Historia-balance de la IV Internacional decimos que ambas corrientes son exactamente igual de perjudiciales porque ambos abandonaron el programa de la IV Internacional. Por eso, no hay en tus posiciones un posicionamiento que abra una brecha interpretativa entre ambas concepciones revisionistas y claudicantes. Y ese es el punto.

Veamos por qué dije esto último. Más adelante decís:

“En definitiva ¿Tenía razón Trostki o sus críticos de izquierda en cuanto a la naturaleza social de la URSS?”

A esto respondes que ambos y ninguno, pero nos queda una pregunta ¿quiénes eran los críticos de izquierda? ¿Los anti-defensistas eran una oposición de izquierda? Pues te aseguro que los únicos críticos, del carácter de clase de la URRS, que tubo Trotsky, fueron los anti-defensistas en todas sus variantes. Y éstos eran una crítica de derecha!!!!

Por último, me decís:

“En la medida que tu sostengas que en los estados regidos por aparatos estalinistas no existía ni sombra de dictadura del proletariado, ni política, ni jurídica, ni económicosocial, el empeñarse en llamarlos ‘estados obreros burocratizados’ no sería pernicioso y no obstaculizaría las tareas de defensa de la propiedad estatizada y revolución política antiburocrática. Pero no hay por que hacérselo decir a Trotski, para enfrentar el modo en que lo entendió y generalizó el movimiento trotskista.”

Ya demostré que no le hago decir a Trotsky lo que él no dice, en todo caso deberías demostrar que Trotsky murió diciendo que la URSS era una dictadura del proletariado, ya que tanto énfasis ponés en esa frase de 1935. Y con eso, lo quieras o no, lo responsabilizás del surgimiento del pablismo, o sea, del surgimiento de la negación del propio programa de la IV Internacional.

Vuelvo a insistir en que la formulación de Estado Obrero Burocrático (degenerado o deformado) no responde a dogmatismos u ortodoxia alguna, responde a ser principistas y lógicos no cediéndole a los prejuicios democráticos-burgueses pre o post restauración de muchos izquierdistas. Y dicho sea de paso, en la post-guerra, todos lo que negaron el carácter de clase de esos Estados, lógicamente no le claudicaron al stalinismo como Pablo. No, nada de eso, fueron tan o más nefastos aún: le claudicaron directamente al imperialismo. Esto no fue por casualidad, y no tiene ningún sentido el cambio de una categoría como EOB cuando los que la abandonaron en tiempo y forma no pasaron la prueba de la historia claudicando tan escandalosamente. ¿Cual es el valor revolucionario de tu teoría? Ya que una teoría revolucionaria debe tener consecuencias prácticas, no es una simple especulación académica a posteriori; y no se indica ni se deduce que esa posición, en tiempo y forma, hubieran cambiado la orientación central definida en el Programa de Transición para la URSS.

Sobre el objetivismo y la nueva etapa de la lucha de clases

Desde ya que rechazamos el análisis objetivista y en varias partes del trabajo hay críticas sobre eso. Pero para fortalecer la idea de que no fueron grandes triunfos agregaré este párrafo sobre la revolución anti-colonial tema casi no tratado en este trabajo:

“En los ’60 y ’70 continúa las revolución anti-colonial en África dirigidas o coodirigidas por el stalinismo, el que bajo el rótulo de partidos o movimientos-ejércitos marxistas-leninistas se dedicaron a desarrollar Estados burgueses-stalinistas (o sea, Estados burgueses, dirigidos por el stalinismo) en Mozambique, Etiopía, Angola, Benin, Rep. Democrática del Congo, Santo Tomé y Príncipe, Tanzania, etc. Ciertamente, éstas como otras revoluciones anti-coloniales fueron triunfo de las masas, pero triunfos muy relativos porque sus direcciones, burguesas o pequeño-burguesas, al dedicarse a desarrollar el capitalismo y a la burguesía nacional, volvieron a ponerles grilletes a esos países semi-coloniales atrasados. Y así continuaron a la merced de la expoliación, bajo otras formas, de los diferentes imperialismos coloniales o “anti-colonial”, y las masas campesinas y obreras africanas con iguales e incluso con mayores padecimientos.”

De esta forma espero que esté a tu agrado, incluso voy a agregarle, en la parte que habla del método objetivista de Moreno, la frase de “ver triunfos por todos lados”.

Me decís:

Tu caracterizas a la etapa que va del 43 al 89 (dado que el período 73-89 es una sub etapa) como de ascenso revolucionario. Para Moreno era un ascenso de revoluciones triunfantes. Pero para nosotros es un ascenso de revoluciones derrotadas, cuya consecuencia estratégica también debería ser una derrota, no podría ser , por cierto, ‘la etapa más revolucionaria de la historia’, fantasía que impulsaba el absurdo de masas siempre a la ofensiva y clases dominantes abigarradas en retroceso.” (…) Ni los alzamientos de post-guerra en Europa, Ni la Bolivia del 49 al 52, ni los conatos de revolución política en el este y la URSS, ni China, Cuba o las insurrecciones proletarias estranguladas de Oriente medio de la década del sesenta lo cambian. Es una etapa de guerras nacional-emancipadoras, e insurrecciones abortadas en la periferia capitalista articulada con la parálisis en los marcos reivindicativos de los proletariados de los países centrales, pero bajo ningún concepto una etapa revolucionaria mundial, ni superior, ni de ningún otro tipo.

Pero nada de lo que decís niega que haya sido una etapa de ascenso revolucionario como digo. Porque las etapas miden las relaciones de fuerzas entre el capitalismo imperialista por un lado, y la clase, el movimiento de masas y los pueblos oprimidos por el otro. Si no fue una etapa de ascenso revolucionario había que decir que no hubo tampoco ninguna revolución, que los imperialismos no fueron derrotados en ningún lugar, etc. etc. Pero por fuera de esa conclusión, de etapa de ascenso revolucionario, no hay forma de entender esa etapa donde direcciones no-revolucionarias fueron más allá de sus intenciones, a menos que creamos que los stalinistas eran revolucionarios, pero sabemos que eso no era así (ni menos aún ahora). Y precisamente la llamo etapa de ascenso revolucionario para no confundirla con la de 1917 al 1923, que sí fue cualitativamente, una etapa revolucionaria.

Continúas:

“El colapso del 89-91 solo profundiza la etapa de derrota estratégica consolidada desde fines de los años treinta.”

¿Y porqué a finales de los '30 se da la derrota estratégica y no con la derrota de la revolución alemana a principios de los '20? ¿Es que la derrota de la revolución española es peor para el proletariado mundial que la derrota de la revolución alemana? No, de ninguna manera. La revolución alemana hubiera significado un salto impresionante del socialismo y un avance para Alemania y sobre todo para la URSS que no hubiera quedado aislada, con un desarrollo muy bajo de fuerzas productivas. La revolución alemana no sólo podía aportarle desarrollo técnico e industrial a la URSS, sino que también, y por esto mismo, hubiera frenado las tendencias a la burocratización. Ninguna de estas dos cosas podía hacer la revolución española, aunque hubiera sido un triunfo.

Siempre una derrota consolida las anteriores, y viceversa, eso es obvio, y no porque haya sido importante la revolución alemana hay que restarle importancia a la española del '30, la boliviana del '52 o la derrota de los mineros ingleses. Lo que digo es que es arbitrario poner a posteriori una fecha de derrota estratégica desde donde 1989-91 sería su profundización.

A menos que lo que se quiera decir es que España fue la última revolución clásica. ¿Y la revolución derrotada de Bolivia de 1952? ¿acaso en Bolivia no hubo clase obrera en escena, destrucción del ejército burgués, organismo de doble poder? Esa consideración de revolución clásica, y de terminar todo en la década del '30, no hace más que eximir al pablismo y a Lora en su apoyo -directo o critico- al gobierno del MNR, y en no plantear la lucha por el poder obrero, levantando la consigna de todo el poder a la COB.

Lo que si podemos decir, es que 1989-91 cierra la era, o el impulso, de la Revolución de Octubre que se mantuvo distorsionadamente en la Segunda post-Guerra. Pero, aunque la memoria o tradiciones de Octubre hoy no viva en las masas y en las nuevas vanguardias, estamos en la época imperialista descripta por Lenin, por lo tanto las lecciones de Octubre, la burocratización de la URSS y de la Segunda post-Guerra, siguen siendo invalorables.

En ese sentido estoy de acuerdo en que las revoluciones que expropiaron a la burguesía fueron revoluciones pequeño-burguesas. Tal vez preguntarás ¿revoluciones pequeño-burguesas que crearon EOB's? Sí, tan anormal como que direcciones burocráticas/pequeño-burguesas expropien a la burguesía, pero ocurrió.

Estoy de acuerdo con la idea, y la cita del genio militar de Trotsky, que indicás sobre las variantes de derrotas que no necesariamente son derrotas físicas. Sin embargo no es lo mismo una derrota física a una sucesión de derrotas parciales que llevan a una derrota general. O dicho de otra forma: no es lo mismo el fascismo de los '30 a la situación política de los '90, aunque ambas hayan sido derrotas. Eso es lo que intenté decir cuando dije que se trataba de una derrota de dimensiones históricas pero que no hubo una derrota física, en el sentido fascista. También estoy de acuerdo en que más que anti-sistemica debería haber dicho que no surgen corrientes radicales en la clase trabajadora y el movimiento obrero que no sean cooptadas por la burocracia sindical o desviadas por la democracia burguesa. Y hablo de vanguardias que surgen pero que son muy débiles y por eso son fácilmente desviadas o cooptadas.

Rechazo el objetivismo, sin embargo ese rechazo no nos debe llevar hacia el subjetivismo. Por supuesto que el stalinismo produjo una caída en la consciencia de clase de los trabajadores y la caída del stalinismo la pronunció. Debemos recrear la consciencia de clase, pero para eso, por ejemplo, no debemos hacer acuerdos con el stalinismo castrista como hicieron ustedes en el volante-comunicado de este 1 de mayo pasado. ¿Los Castros no aplican los planes del capitalismo?

Ese texto es un comunicado nostálgico que no está dirigido a los trabajadores sino a la vanguardia, y es totalmente nacionalista, nada dice del carácter internacionalista ni de las luchas obreras internacionales. ¿Si esas fechas claves no se aprovechan para hacer agitación-propagandística -explicar pacientemente- en la clase, cuándo se lo va ha hacer? Por otra parte, qué autoridad política pueden tener ustedes contra el oportunismo, que se dice trotskista, para criticarlo, si al mismo tiempo hacen frente para la propaganda con stalinistas. O sea, por lo visto, no por mucho acusar de pablistas a los demás se es menos pablista. Pero al menos, Pablo le claudicaba al stalinismo cuando estos últimos no se dedicaban a restaurar el capitalismo.

En definitiva, el frente para la propaganda con el PRG, creo que fue un error que están a tiempo de corregir. Nada sacarán, ni ganarán con esos stalinistas mal arrepentidos, que están totalmente a favor de la política económica restauracionista de la burocracia castrista (aparte de que apoyan a la burocracia de la CTA).

Ya, hace mucho tiempo, se terminó la época reformista de conseguir importantes conquistas obreras o sociales, y eso también cambia la praxis política entre la lucha por mejoras (o sólo defender el pedazo de pan) y la revolución. Aquí adquiere una renovada importancia elaborar un programa de transición. Al partido revolucionario lo debemos construir en esta situación de retroceso y de luchas de resistencia, recreando el internacionalismo proletario y la consciencia política de clase. Y será, en esos picos de ascenso, en esas situaciones revolucionarias como Bolivia del 2003, y nuevamente en el 2005, o en Grecia actualmente, donde el partido marxista revolucionario podrá hacerse de masas.

Preguntás si es resfrío o pulmonía la gravedad de la clase tras la derrota de dimensiones históricas de 1989-91, pero eso fue hace '20 años y el período más crítico ya pasó en los '90. Frente a estos ascensos de masas actuales ¿que hacemos? ¿les decimos a la clase obrera europea que se vaya a la cama, porque no se enteró de que están muy enferma?

Decís que Bolivia era una situación pre-revolucionaria y no una situación revolucionaria. ¿Por qué?, si la clase entró en escena con disposición revolucionaria. ¿Por qué entonces no fué revolucionaria? Por qué no hubo un partido revolucionario. Pero la situación revolucionaria no depende de la existencia del partido revolucionario, la existencia del partido es fundamental para la salida revolucionaria y socialista de ella, pero no para que una situación sea revolucionaria. Y si como médicos les decimos a las que están muy enfermas cuando salean a pelear con disposición revolucionaria, bien podrían darnos una paliza y mandarnos a la cama por un largo tiempo.

Es más, si hubiéramos tenido un pequeño núcleo en Bolivia, o ahora en Grecia, daríamos la orientación de los consejos obreros (o del poder a los organismo existentes), el armamento y la destrucción del ejército, por un gobierno obrero y campesino, u obrero y popular. Es cierto, esos objetivos todavía no son la dictadura del proletariado, pero de concretarse nos acercarían bastante, y en el procesos nos desarrollamos y crecemos. Y si no se concreta denunciamos, desenmascaramos y mostramos el carácter traidor de las direcciones. Pero no podemos decirle a las masas: puesto que todavía no existe el partido revolucionario vuelvansen a sus casas y dejen pasar los ajustes, o considerarla pre-revolucionaria a la situación, para no orientar a las masas al poder, cuando están todos los elementos de una situación revolucionaria.

La conclusión es obvia: si el objetivismo lleva al movimientismo, el subjetivismo lleva a la parálisis. Lo que se necesita es justipreciar correctamente la etapa de la lucha de clases mundial actual y rearmarnos teórica y programáticamente para construir partidos obreros que luchen por la revolución socialista, y para esto, que luchen por la Internacional.

Sobre la frase de N.Moreno de que no hay ningún dios que pueda impedir la revolución, más que un atenuante consolador y alentador es un agravante de la situación. Ya que, precisamente, porque no hay ningún dios, todo depende de la lucha de clase que se seguirá dando objetivamente. Pero el problema de los problemas, estuvo, y sigue estando en los marxistas revolucionarios, en el factor subjetivo, o sea, en que conquistemos las herramientas conceptuales, teóricas y programáticas, y que con ellas sepamos superar la crisis de dirección revolucionaria del proletariado mundial. Y nada de esto no se puede hacer sino se combate al revisionismo, conjuntamente con extraer las lecciones del pasado, para así situar al marxismo revolucionario a la altura de nuestro tiempo.

Te agradezco el tiempo que le dedicaste a la Historia-balance..., cuando la termine te mandaré la versión final. Verás que tenemos acuerdos y deferencias, y creo que la principal diferencia deriva del hecho de que no considerás importante situarte desde el legado teórico-programático de la IV Internacional, o sea, desde el trotskismo principista, sino, más bien, desde un marxismo revolucionario abierto. Y de allí vienen los errores políticos, claudicantes al stalinismo, de vuestro grupo que te he marcado.

Saludos comunistas y revolucionarios,

Marcelo, por la Liga Comunista de los Trabajadores.