viernes, 5 de noviembre de 2010

Democracia Burguesa y Dictadura del Proletariado

En la sociedad capitalista los que gobiernan son los empresarios (la burguesía) por intermedio de sus representantes políticos. A veces, cuando las luchas obreras y populares son muchas y la burguesía ven que todo se les va de las manos recurren a dictaduras militares; otras veces estas dictaduras son impulsadas por el imperialismo (norteamericano o europeo) cuando hay gobiernos pocos favorables a ellos, y a sus ganancias. Pero ambas formas, “democracia” burguesa y dictadura militar, son regímenes de dominio de la misma clase patronal sobre la sociedad: de la dictadura del capital. La revolución socialista, al llevar al poder a la clase obrera, también se verá obligada a instaurar una dictadura (porque siempre una clase dicta, manda): la Dictadura del Proletariado, cuyo objetivo central está en socializar los medios de producción (fábrica, tierras, herramientas, etc., e independizar al país del imperialismo) para socializar toda la riqueza que se produce, y no permitirles a los capitalistas que se adueñen nuevamente de la sociedad. Terminando así con los bajos salarios, la desocupación, los sin techos, la miseria, la marginalidad, los delitos, etc. etc. O sea, terminando con la opresión, la explotación capitalista, la sociedad divididas en clases y todos los males que ella acarrea.


Los stalinistas (falsos comunistas, pro Moscú, China o Cuba) dicen que en esos países existía o existe una Dictadura del Proletariado, y por eso el Partido Comunista ejerce el poder de forma dictatorial. Pero eso es una gran mentira, en realidad estos stalinistas son representantes ideológicos de los intereses de la casta burocrática que estaba o está en el poder en esos países; casta parasitaria que tiene una vida privilegiada muy superior al común de los trabajadores, y para conservar estos privilegios necesitan terminar con las libertades de los trabajadores para que estos no se los cuestione. Estas dictaduras de partido único no han hecho más que confundir a varias generaciones de luchadores que confiaron en las direcciones políticas de esos países, en los Stalin'es, los Mao's y los Castro's. Y sobre todo ha contribuido mucho a fortalecer ideológicamente al imperialismo y a los demócratas burgueses, que frente a las ideas socialista y comunistas para cambiar el mundo, no se cansan de decir que la actual democracia (de los cientos de millones de pesos de los empresarios para engañar a los trabajadores cada dos o tres años) no es perfecta pero es lo mejor que puede haber.


En realidad el poder de la clase obrera, dirigiendo un Estado Obrero y construyendo el socialismo, se ejerce a través de los Soviets (Consejos Obreros) y no hay Soviets sin democracia obrera, y no hay democracia obrera sin pluri-partidismo soviético (Trotsky, Programa de Transición). No es solamente una tarea administrativa (o sea, igualmente burocrática) la de impedir que surja una casta parasitaria con la regulación salarial -como la correcta posición de que los dirigentes ganen lo mismo que el salario promedio de los trabajadores-, sino que no hay forma de que la burocracia surja sin el protagonismo y el control de la clase trabajadora desde los organismos de los Consejos Obreros.


El partido de los trabajadores revolucionarios, al frente de un Estado Obrero, debe luchar contra la substitución de la clase trabajadora por éste en la planificación económica y social del país en cuestión, y mucho menos debe buscar substituirla en la tarea del control de los dirigentes. Entonces, no se trata solamente del rol dirigente del partido, aunque eso es muy importante tanto en la revolución como en el período de transición al socialismo, sino también de la democracia obrera y el pluri-partidismo soviético, y son los obreros en los Soviet los que deciden qué partido es legal y cual no. Todo esto en el marco de la lucha por la revolución mundial, pero no se va a conquistar a las masas del mundo si ellas no ven que la Dictadura del Proletariado ejerciendo la democracia obrera es mil veces más democrática para la clase trabajadora que la más democrática de las democracias burguesas. Aquellos que crean que la democracia obrera no tiene importancia porque después de todo la burocratización o no de un Estado Obrero depende de la revolución socialista mundial, se olvida que para la lucha por la revolución socialista mundial es fundamental ganar los corazones de las masas del mundo. Demostrándoles, en los hechos, que la democracia burguesa es un mecanismo de engaño para perpetrar el poder de los grandes empresarios sobre la sociedad.

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